La importancia del control mental en el agility
Uno de los motivos por los que me formé en Coaching Deportivo y Psicología de Alto rendimiento fue para entender cómo controlar la mente de un deportista antes, durante y después de la competición.
En el agility, deporte en el que estoy federado, quizás no se tenga mucho en cuenta que la formación mental es clave, ya que nuestra capacidad de controlar las situaciones de alto nivel de emociones, estímulos y sensaciones afectan directamente a nuestro compañero de equipo, que no es otro que nuestro perro.
Ese trabajo se ve en la pista, pero en mi caso me fijo en las fotos de mi perra en las que veo que no hay estrés ni frustración y eso es el trabajo más importante para mí y para que ella pueda dar todo sin presión ninguna más que la que yo lleve controlada.
El trabajo mental antes, durante y después de competir
Luego ya viene el trabajo mental precompetición, en competición y postcompetición que es el que te hace ser mejor guía y así tener opciones para estar en el podio. Sin control mental no se puede rendir a un buen nivel y sin control físico tampoco.
Pretender estar arriba sin control de lo que haces es imposible y tampoco es posible estar en los puntos calientes de una pista si tu físico es medio/bajo, ya que hoy por hoy es un deporte tanto físico como técnico y psicológico. Hay un sitio que tú no llegas, pero tú perro sí; pero si mentalmente y técnicamente no estás preparado, mueres en el intento.
La conexión entre guía y perro en la pista
Leí una vez que el guía perfecto prepara a su perro para que tenga un compromiso con los obstáculos y con el guía, al 60% y 40%, respectivamente. Estoy muy de acuerdo con ello, porque para mí es el equilibrio perfecto en la pista: "Me miras, pero no pierdes el foco".
Cuando siento esa conexión es cuando me doy cuenta de que mi trabajo está bien hecho y puede que no seas siempre el ganador, pero sí estarás entre los mejores.
Lo que aprendí de cada uno de mis perros
Mi experiencia con otros de mis perros fue siempre buena, pero nunca tuve en cuenta muchas cosas que ahora son religión en Maat. Tuve suerte en su día, ganamos mucho, pero retiré a Isis con 6 años porque no sabía trabajar su físico y con Anubis no sabía disfrutar; Thot me enseñó la paciencia y cómo cuidar su cuerpo (ninguna lesión en 10,5 años de competición).
Cómo cambió todo con Maat
Con Maat todo eso cambió, pero su cara es lo que me hace más feliz y su entrenamiento tanto físico como psicológico me ha hecho ser mejor y darme las herramientas mentales para seguir fuerte aun pasando adversidades como superar un cáncer, perder familiares, no poder continuar con mi trabajo y las secuelas físicas y mentales que te deja el proceso. Me hizo más fuerte, me hizo mejor.

